Si está acostumbrado a cruzar el Atlántico por negocios o por placer, conocerá el procedimiento de memoria: una solicitud en línea, unos cuarenta dólares, y 72 horas después (a menudo menos), el famoso ESTA llega a su bandeja de entrada. Pero ¿sabía que esta comodidad, que hemos dado por sentada durante casi 15 años, está ahora en peligro?
Washington ha dado a las capitales europeas un ultimátum claro: antes de 2027, el acceso a los datos biométricos de los ciudadanos europeos debe abrirse a las autoridades estadounidenses. De lo contrario, la Programa de exención de visado (VWP) podría suspenderse. Esto es lo que significa para sus futuros planes de viaje.
El nuevo precio de la entrada: sus datos biométricos
Hasta ahora reinaba la confianza. Estados Unidos confiaba en nuestros pasaportes biométricos y en nuestras declaraciones de buena fe (“¿Le han detenido alguna vez?“, “¿Es usted terrorista? ?”). Pero el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) cree ahora que esto ya no es suficiente.
Como parte de un nuevo protocolo llamado “Asociación para la mejora de la seguridad fronteriza” (EBSP), Estados Unidos exige que las fuerzas policiales europeas les permitan consultar directamente sus bases de datos nacionales (huellas dactilares y reconocimiento facial). El objetivo es comprobar la identidad de cualquier viajero que solicite un ESTA o cruce la frontera, y asegurarse de que no es conocido por los servicios policiales locales, incluso por delitos que no hayan sido denunciados a Interpol.
El plazo está fijado: Estados Unidos espera que estos sistemas estén operativos a finales de 2026, para su plena aplicación en 2027.
En el peor de los casos: una vuelta al visado B1/B2
Para los viajeros acostumbrados al ESTA, lo que está en juego es colosal. Si la Unión Europea se niega a ceder a estas exigencias, consideradas altamente intrusivas por los guardianes de nuestra privacidad, Estados Unidos amenaza con retirar a los países recalcitrantes del programa de exención.
En términos prácticos, esto significaría el fin del ESTA al 40 $ y el regreso al ’Visado B1/B2“. Para quienes nunca lo hayan experimentado, se trata de una carrera de obstáculos. Cuesta alrededor de 185 dólares (158 €), rellenar un interminable formulario DS-160, acudir en persona a la embajada o consulado estadounidense para una entrevista y la toma de huellas dactilares, y a veces esperar varias semanas o incluso meses para una cita.
El ejemplo israelí: ¿un atisbo de futuro?
Para entender lo que nos espera, sólo tenemos que mirar a Israel, que se unió al programa de exención de visados a finales de 2023. Para obtener este privilegio, el gobierno israelí tuvo que modificar su legislación nacional para permitir a Estados Unidos el acceso a sus archivos de huellas dactilares.
Los viajeros israelíes deben tener un pasaporte biométrico para solicitar un ESTA. Los que tengan pasaportes más antiguos o temporales están excluidos y deben pasar por el proceso de visado. Además, el ESTA ya no es una formalidad automática: el ’control“ es más intenso.
Lo que es probable que cambie para usted
Incluso si Europa y Estados Unidos llegan a un acuerdo (lo que es probable, dados los enormes intereses económicos en juego), la experiencia del usuario del ESTA será más dura, con el acceso por reconocimiento facial, por ejemplo, o la obligación de presentar la aplicación móvil en su teléfono.
La batalla por la privacidad
¿Por qué no se ha hecho ya? Porque Europa cuenta con el RGPD, el reglamento de protección de datos más estricto del mundo. El Supervisor Europeo de Protección de Datos (SEPD) ya ha dado la voz de alarma, calificando este proyecto de injerencia “grave” en nuestros derechos fundamentales.
La UE está intentando negociar un sistema por el que EE.UU. no podría “aspirar” datos, sino que sólo recibiría una respuesta “Sí/No” (Acierto/No acierto) en caso de alerta. Washington, por su parte, aboga por un acceso directo y sistemático para los “controles rutinarios”.
| Nuestro consejo experto: Si está planeando un viaje a Estados Unidos en los próximos años, no hay problema. Pero no pierda de vista los años 2026 y 2027. El “mundo de antes”, en el que usted podía decidir un fin de semana en Nueva York por capricho, pronto dependerá de si Bruselas y Washington pueden conectar sus servidores policiales entre sí. |
Y mientras tanto: ETIAS, reciprocidad silenciosa
Ante estas crecientes exigencias estadounidenses, ¿está Europa preparando una respuesta? La respuesta es ETIAS (Sistema europeo de información y autorización de viajes). Descrito a menudo como “el ESTA de Europa”, en 2026-2027 este sistema exigirá a los ciudadanos estadounidenses que se registren en línea y paguen una tasa de 7 euros antes de pisar suelo europeo.
El Departamento de Estado estadounidense ya ha actualizado sus consejos de viaje, aceptando implícitamente que la Unión Europea aplique por fin la reciprocidad administrativa que Estados Unidos lleva imponiendo al resto del mundo desde 2008. ¿Se pueden comparar los últimos anuncios de EE.UU. con este ETIAS? En 2023, el presidente estadounidense dejó claro que rechazaría el ETIAS para sus compatriotas.…

Mientras que Europa pedirá amablemente a los turistas estadounidenses que rellenen un formulario de declaración (similar al actual ESTA), Estados Unidos, a través del EBSP, exige a cambio un acceso profundo y automatizado a los datos biométricos y policiales de los europeos. El intercambio es desigual: un billete de entrada administrativo a cambio de vigilancia biológica.
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